

Llamada ahora Parroquia de Nuestra Señora de la Soledad es construcción del siglo XVII que aparece ya como tal en el censo de 1631, lo cual dice de la relativa importancia que en el orden eclesiástico tenía la Congregación de Irapuato en ese tiempo.
Como la mayoría de las iglesias católicas barrocas, su planta es de cruz latina. Su bóveda es de cañón corrido de sección poligonal al igual que sus arcos formeros y torales poligonales. Su amplitud interna destaca para una obra en localidad tan modesta en ese tiempo. Resalta en la fachada su pórtico barroco tan elaborado y la multiplicidad de formas iconográficas que van desde columnas salomónicas hasta relieves de vides con claras definiciones cristo céntricas.
Su única torre permaneció incompleta, con un solo cuerpo de cantera, hasta fines del siglo pasado cuando se le añadió su parte complementaria, tal como se ve actualmente, fabricada en tabique rojo y revestida con aplanado de mezcla de cal, rematándola una ya desaparecida aguja gótica. Ella descansa sobre una sólida y majestuosa zapata de cantera.
Sus tres portadas revelan a la Sagrada Familia. La central dedicada a la Virgen María, con nicho y escultura; la poniente a Jesucristo, expresado con monograma; y la oriente, a San José, señalado con el relieve latino de JOSEPH, y dirigido, lógicamente, hacia el en aquel entonces ya construido Templo de San José.
Su seguramente posterior atrio, junto con la capilla lateral, dedicada a Cristo Rey y de mucho arraigo en la población, fueron lastimosamente destruidos, junto con los atrios del resto de los templos citadinos, debido a la aplicación de las obras del Plan Guanajuato durante la administración gubernamental del licenciado Juan José Torres Landa, en 1964.